San Isidro: personal de salud recibe máscaras fabricadas y donadas por docentes

Los protectores faciales son fabricados con impresoras 3D.

0
147

Los docentes de centros de formación profesional (como el CFP Nº401; CFP Nº 402; y CFP Nº405) y escuelas técnicas de San Isidro (como la EEST Nº1; EEST Nº2; EEST Nº3 “15 de Septiembre”; y EEST Nº4 “República de Bolivia”) donaron alrededor de 80 máscaras de protección facial a trabajadores de la salud del Municipio para facilitar el cuidado por el COVID-19, y protegerlos de toses y estornudos por parte de los pacientes contagiados.

Estos protectores faciales cubren toda la cara con una lámina de acetato transparente y resultan de gran utilidad ya que son fáciles de limpiar, sin tener que desarmar la máscara, y una vez desinfectados, pueden ser reutilizados. Su uso puede ser posible hasta por 12 horas seguidas, su fabricación consta de 8. Lo particular es que dichos protectores son fabricados con una impresora 3D.

Macarena Posse, quien se encarga de la coordinación entre entidades intermedias o vecinos, y la municipalidad, expresó: “Es otra muestra de la red solidaria que se entrelaza en tiempos de emergencia. Los establecimientos educativos poseen las herramientas y el conocimiento y el municipio aporta los materiales para fabricar estas máscaras y cuidar a quines están en permanente contacto con el virus”.

Por otra parte, la directora de la Escuela Secundaria Técnica N°1, Perla Díaz, añadió: “Como tenemos un proyecto de elaboración de soportes para máscaras en la escuela decidimos elaborar estos protectores con los docentes y brindar una asistencia en este momento tan crítico de la salud”.

Sobre la fabricación de los protectores, Leonardo Bompensieri, el jefe de área de la Escuela Secundaria Técnica Nº 3, contó: “Por un lado se encuentran los soportes o viseras que es lo que se hace realmente con las impresoras 3D. Y por otro, la lámina de acetato transparente (se cortan de 21 cm de alto por 23 cm de ancho) que permite cubrir toda la cara, incluida la frente”.

Y agregó: “Le agradecemos al municipio por ayudarnos con los filamentos para que funcionen las impresoras. Emociona saber que cada máscara que preparamos significa que un médico va a tener una barrera de protección más”.

Los docentes que se encargan de manejar las impresoras 3D, son a su vez, quienes ensamblan las láminas a los soportes para luego entregarlas al municipio.