POLEMICA EN SAN ISIDRO: Lanús inaugura un parque en Boulogne mientras vecinos reclaman preservar diez hectáreas del ex Arsenal

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La Municipalidad de San Isidro prepara la apertura del Parque Teniente Estévez, una intervención de aproximadamente 11.800 metros cuadrados sobre la calle Ipiranga. Sin embargo, detrás de la presentación oficial persiste una controversia de mayor escala: organizaciones vecinales cuestionan el avance inmobiliario sobre el antiguo predio militar y reclaman que la totalidad de esas tierras se convierta en un gran espacio verde público.

En Boulogne, la discusión no pasa solamente por la inauguración de un nuevo parque. Lo que está en juego es el destino de uno de los últimos grandes terrenos disponibles de la localidad y, fundamentalmente, qué lugar ocupa la preservación ambiental dentro del modelo de desarrollo urbano que impulsa el intendente de San Isidro, Ramón Lanús.

La Municipalidad prepara para este sábado 31 de octubre la apertura del Parque Teniente Estévez, un espacio lineal que se extiende sobre la calle Ipiranga, entre Serrano y la avenida Rolón. La obra incorpora senderos, iluminación, juegos infantiles, equipamiento deportivo y sectores de descanso.

La intervención representa una mejora concreta para el espacio público. Pero también expone una contradicción política que la gestión municipal todavía debe explicar frente a los vecinos que vienen reclamando una solución diferente: mientras el Ejecutivo celebra la incorporación de poco más de una hectárea de parque, una asamblea barrial insiste en preservar aproximadamente diez hectáreas del ex Arsenal de Boulogne.

La diferencia no es menor. Se trata de dos propuestas de ciudad con alcances muy distintos.

Un parque que no responde al reclamo original

El proyecto municipal contempla un parque lineal de unos 600 metros de extensión y 22 metros de ancho, desarrollado mediante un esquema de cooperación público-privada.

Según la información oficial, la intervención incluye nuevas veredas, cruces peatonales, arbolado, bicisenda, juegos y espacios recreativos. La obra se ejecuta sobre terrenos vinculados con un emprendimiento privado que se desarrolla en las inmediaciones.

Para el gobierno de Lanús, se trata de una transformación urbana que permitirá recuperar superficie para uso público y mejorar las condiciones del barrio.

Sin embargo, la Asamblea Vecinal Boulogne Verde viene planteando desde hace más de un año y medio una propuesta considerablemente más amplia: convertir las aproximadamente diez hectáreas del antiguo predio militar en un parque público, verde y accesible.

Los vecinos sostienen que el parque lineal no reemplaza esa posibilidad y que su ejecución debe analizarse junto con el avance del emprendimiento inmobiliario lindero.

La controversia, entonces, no consiste en determinar si Boulogne necesita nuevas veredas o juegos infantiles. La pregunta es otra: ¿por qué el Municipio presenta como respuesta ambiental una intervención de menor escala mientras continúa el desarrollo privado sobre el terreno que los vecinos pretenden preservar?

El negocio inmobiliario detrás de la discusión

El conflicto está relacionado con el emprendimiento Urbana Santa Rita, proyectado sobre tierras que pertenecieron al Arsenal Esteban de Luca.

El desarrollo contempla distintas etapas de urbanización residencial y comercial. Una de las propuestas difundidas durante octubre, denominada Urbana Santa Rita Manzana I, comprende aproximadamente tres hectáreas ubicadas entre la avenida Rolón y las calles Ipiranga, Gascón y Nuestras Malvinas.

La documentación publicada por el Municipio incluye viviendas multifamiliares, una residencia estudiantil, oficinas, locales comerciales, un supermercado y un gimnasio.

La Asamblea Boulogne Verde cuestiona especialmente la posibilidad de construir un supermercado y nuevos edificios en el sector. Según sus integrantes, el proyecto podría afectar el arbolado, incrementar la presión sobre la infraestructura urbana y perjudicar a los comercios de cercanía.

Es importante distinguir que esas consecuencias constituyen advertencias de la organización vecinal y no daños ambientales ya comprobados.

Lo que sí puede verificarse es que el proyecto inmobiliario existe, que su documentación ambiental fue publicada y que los vecinos mantienen una oposición organizada a su desarrollo.

La responsabilidad política de la gestión Lanús

El origen administrativo del emprendimiento es anterior a la actual gestión municipal.

La propia Municipalidad reconoció que el desarrollo privado contaba con un decreto de factibilidad otorgado en 2023, durante la administración precedente.

Pero ese antecedente no elimina la responsabilidad de las autoridades actuales respecto de las decisiones que adoptan sobre el proyecto.

En enero de 2025, el gobierno de Lanús anunció modificaciones al esquema original: la reducción de 65 a 49 lotes en uno de los sectores residenciales, la ampliación de calles internas y la exigencia de iniciar las obras del parque antes de avanzar con el desarrollo privado.

Esas medidas fueron presentadas por el Ejecutivo como mejoras urbanísticas.

Sin embargo, no modificaron el punto central del desacuerdo: los vecinos que impulsan la creación de un gran parque público continúan rechazando que buena parte del antiguo predio militar tenga un destino inmobiliario.

El intendente ha convertido la recuperación del oeste de San Isidro en uno de los ejes de su discurso de gestión. Durante la apertura de sesiones ordinarias de 2026, volvió a destacar la necesidad de impulsar el desarrollo urbano de Boulogne y Villa Adelina.

El problema político para Lanús es que el concepto de desarrollo que propone el Municipio no coincide necesariamente con el que reclaman las organizaciones que defienden el predio.

La inauguración de un parque puede mostrar una obra terminada. No alcanza, por sí sola, para responder las objeciones sobre el destino del resto de las tierras.

Un conflicto que también llegó a la Justicia

La disputa por el ex Arsenal trascendió las manifestaciones vecinales.

En agosto de 2025 se informó que el Tribunal del Trabajo N.º 4 de San Isidro había dispuesto una medida cautelar para suspender obras vinculadas con el emprendimiento Urbana Santa Rita.

La resolución se produjo en el marco de una acción promovida por la Asociación Civil Para Todos Porque es de Todos, relacionada con el reclamo de la Asamblea Vecinal Parque Boulogne.

El expediente fue identificado como 26403-2025.

Entre los cuestionamientos formulados por los vecinos aparecen la participación ciudadana en el procedimiento, la evaluación ambiental y la preservación de los espacios verdes.

La organización también ha señalado que el conflicto judicial continuó en instancias superiores.

No obstante, el antecedente de aquella medida cautelar no permite afirmar, sin consultar las actuaciones judiciales actualizadas, que todas las etapas del emprendimiento se encuentren actualmente suspendidas o que exista una sentencia definitiva sobre su legalidad.

Esa distinción resulta fundamental: el conflicto judicial está documentado, pero su estado procesal actual requiere una verificación específica.

Una inauguración que deja preguntas abiertas

La apertura del Parque Teniente Estévez estaba inicialmente prevista para el 25 de octubre, pero fue reprogramada por las condiciones climáticas para el sábado 31.

De acuerdo con la información difundida sobre el avance de los trabajos, las primeras dos manzanas concentran los sectores más desarrollados, mientras que la tercera requiere intervenciones adicionales.

El Municipio destaca la incorporación de arbolado, senderos, equipamiento recreativo y nuevas condiciones de seguridad para los peatones.

Son mejoras que pueden beneficiar a los vecinos y que no corresponde desconocer.

Pero la discusión de fondo continúa pendiente.

La administración municipal debe dar respuestas claras sobre el alcance de los proyectos inmobiliarios, la evaluación de sus impactos, las observaciones presentadas por la comunidad y la forma en que se compatibilizará el desarrollo privado con la preservación ambiental.

También resulta necesario conocer qué alternativas fueron evaluadas frente al reclamo de destinar las diez hectáreas a un parque público y por qué se optó por el esquema actualmente impulsado.

Boulogne necesita algo más que una inauguración

La gestión Lanús tiene motivos para mostrar una nueva obra en Boulogne. El parque incorpora infraestructura y espacios de recreación en una localidad que reclama desde hace años mayores inversiones públicas.

Pero la inauguración no debería cerrar un debate que está lejos de resolverse.

La Asamblea Boulogne Verde sostiene que el antiguo predio militar constituye una oportunidad excepcional para crear un gran pulmón verde y que su transformación inmobiliaria podría comprometer una posibilidad difícil de recuperar en el futuro.

Frente a ese planteo, el Municipio defiende una intervención de menor superficie asociada a un desarrollo urbano privado.

La diferencia entre 11.800 metros cuadrados y diez hectáreas resume la dimensión del conflicto, aunque se trate de superficies con distintas situaciones jurídicas y urbanísticas.

El desafío para Ramón Lanús no es solamente cortar la cinta de un nuevo parque, sino explicar por qué el proyecto que impulsa su gobierno representa la mejor alternativa para Boulogne y cómo responde a los cuestionamientos de quienes reclaman preservar el predio.

Porque sumar un espacio verde es una noticia positiva. Pero eso no convierte automáticamente en acertadas todas las decisiones urbanísticas que se toman a su alrededor.