El presidente de la Federación Internacional del Automóvil, Mohammed Ben Sulayem, conoció el proyecto con el que la Ciudad busca volver a colocar al Autódromo Oscar y Juan Gálvez en el calendario internacional. La remodelación tiene un 60% de avance, demandará una inversión de US$150 millones y prepara un circuito capaz de recibir a más de 150 mil espectadores.
Buenos Aires dio un nuevo paso en su ambicioso objetivo de recuperar la Fórmula 1 después de casi tres décadas. El presidente de la Federación Internacional del Automóvil (FIA), Mohammed Ben Sulayem, conoció el plan de transformación integral del Autódromo de la Ciudad que impulsa el gobierno de Jorge Macri.
La visita tiene un peso particular porque la FIA es el organismo encargado de establecer las condiciones técnicas y de seguridad y homologar los circuitos habilitados para recibir a la máxima categoría del automovilismo mundial.
Ben Sulayem llegó a la Argentina en el marco del Congreso Americano FIA 2026 y durante su estadía tomó contacto con uno de los proyectos deportivos más ambiciosos que actualmente desarrolla Buenos Aires.
El objetivo de la administración porteña es claro: después de garantizar el regreso del MotoGP en abril de 2027, ahora busca crear las condiciones necesarias para que la Fórmula 1 pueda volver al país.
Un circuito completamente diferente
La obra sobre el histórico Autódromo Oscar y Juan Gálvez no consiste simplemente en repavimentar la pista.
El proyecto implica una transformación integral del predio y actualmente presenta, según informó el Gobierno porteño, un avance cercano al 60%.
La inversión prevista alcanza los US$150 millones, convirtiéndose en la intervención de mayor magnitud realizada desde la inauguración del circuito.
Uno de los cambios centrales será el nuevo trazado. La pista llegará a 4,87 kilómetros de extensión y contará con 15 curvas, mientras que en la recta principal los monoplazas podrían superar los 340 kilómetros por hora.
También se proyecta que el complejo pueda albergar a más de 150.000 espectadores durante los grandes eventos internacionales.
“Estamos haciendo la inversión más importante en la historia del Autódromo de la Ciudad. Soñamos con la vuelta de la Fórmula 1 y por eso estamos transformando por completo la pista y las instalaciones para que cumpla con todas las exigencias y sea un ícono de Buenos Aires en el mundo”, sostuvo Jorge Macri.
La pista ya está prácticamente nivelada
Los trabajos empiezan a modificar profundamente la histórica fisonomía del circuito porteño.
Ya fue demolida la antigua tribuna de la horquilla para permitir la extensión del trazado y, de acuerdo con la información oficial, el 98% de la pista ya se encuentra a nivel.
Actualmente se trabaja en la instalación de nuevos pianos de hormigón, carpeta asfáltica, movimientos de suelo, calles de servicio, muros de contención y nuevos sistemas pluviales.
Otro de los trabajos importantes es la construcción de un túnel que permitirá atravesar por debajo de la pista, una infraestructura necesaria para la nueva configuración del complejo.
El proyecto también contempla una renovación completa del paddock, nuevas tribunas, mejoras generales de infraestructura y la construcción de un nuevo kartódromo.
MotoGP será la primera gran prueba
Antes de pensar en los monoplazas de Fórmula 1, Buenos Aires tendrá un examen internacional decisivo.
En abril de 2027 está previsto el regreso del MotoGP a la Ciudad después de 28 años. La competencia será una prueba de fuego tanto para la nueva infraestructura como para la capacidad de Buenos Aires de organizar nuevamente eventos internacionales de automovilismo de gran escala.
Las obras estarán finalizadas para ese momento, coincidiendo además con la designación de Buenos Aires como Capital Mundial del Deporte 2027.
La aspiración porteña, sin embargo, va mucho más allá del motociclismo.
“El único Autódromo del país que puede recibir a la Fórmula 1 es el de la Ciudad”, afirmó Macri.
El efecto Colapinto y el sueño de recuperar el Gran Premio
El proyecto coincide con un escenario que pocos años atrás parecía difícil de imaginar: Argentina volvió a tener representación en la Fórmula 1 con Franco Colapinto, revitalizando el interés local por la categoría.
Buenos Aires recibió por última vez un Gran Premio de Fórmula 1 en 1998, también en el Autódromo Oscar y Juan Gálvez.
La intención de recuperar aquella competencia requiere, de todos modos, mucho más que disponer de un circuito homologado.
La FIA establece las condiciones técnicas que debe reunir la pista, pero la organización y explotación comercial del campeonato corresponde a Formula One Group. Por lo tanto, la remodelación del Autódromo representa una condición indispensable para aspirar a una carrera, pero no significa que el regreso del Gran Premio argentino esté confirmado.
La visita de Ben Sulayem constituye, en ese contexto, una señal relevante para el proyecto porteño, aunque todavía resta el paso decisivo: conseguir un lugar dentro del calendario de la Fórmula 1.
Una apuesta que excede al automovilismo
El Gobierno porteño pretende además que la inversión de US$150 millones tenga utilidad incluso fuera de los fines de semana de carreras.
El proyecto busca convertir al Autódromo en un polo permanente de espectáculos, turismo y actividad económica, capaz de recibir recitales, congresos, competencias deportivas y otros grandes eventos.
La Ciudad calcula que un Gran Premio de Fórmula 1 puede generar alrededor de US$150 millones de impacto económico entre turismo, hotelería, gastronomía y actividades asociadas.
Por eso, detrás del sueño deportivo existe también una apuesta económica.
Con las obras avanzando, el MotoGP confirmado para 2027 y ahora el presidente de la FIA siguiendo de cerca el proyecto, Buenos Aires empieza a recorrer un camino concreto para intentar recuperar una de las competencias deportivas más importantes del mundo.
La Fórmula 1 todavía no confirmó su regreso. Pero, por primera vez en mucho tiempo, la Ciudad está construyendo el circuito necesario para poder sentarse a discutirlo.






























