El emprendimiento proyectado en General Alvear 1495 generó una fuerte reacción vecinal, impugnaciones al estudio ambiental y llevó el debate hasta el Concejo Deliberante. Sin embargo, transcurridos más de tres meses desde que el Municipio abrió la instancia de participación ciudadana, no aparece publicada una resolución definitiva sobre el proyecto. La situación contrasta con el renovado discurso de la gestión de Ramón Lanús sobre la recuperación y protección de la costa sanisidrense.
El futuro del polémico proyecto inmobiliario previsto sobre la barranca de Martínez sigue siendo una incógnita pública. Después de meses de cuestionamientos de vecinos, presentaciones contra el estudio ambiental y un frustrado intento de llevar la discusión al Concejo Deliberante, no se conoce públicamente cuál fue la definición adoptada por el Municipio de San Isidro sobre el emprendimiento.
Se trata del denominado “Proyecto Alvear”, previsto para el inmueble ubicado en General Alvear 1495, Martínez, y presentado oficialmente como una Urbanización Especial Residencial destinada a vivienda multifamiliar.
La Municipalidad publicó en mayo la documentación correspondiente a la Evaluación de Impacto Ambiental y abrió durante 30 días hábiles una instancia para que los interesados pudieran realizar observaciones al proyecto, conforme al procedimiento previsto por la legislación provincial.
La convocatoria no pasó inadvertida. El emprendimiento generó una importante reacción entre vecinos y organizaciones de la zona, que pusieron el foco fundamentalmente sobre el impacto que una construcción de esas características podría provocar en un sector especialmente sensible de la barranca de San Isidro.
Las objeciones llegaron, pero falta conocer qué resolvió el Municipio
Durante el proceso de participación ciudadana se formularon cuestionamientos al Estudio de Impacto Ambiental y se plantearon interrogantes relacionados con la barranca, la forestación existente, las modificaciones de la topografía, el incremento del tránsito y la capacidad de la infraestructura urbana para absorber el nuevo desarrollo.
La protesta incluso salió de los expedientes y llegó a las calles de Martínez. Aparecieron pasacalles dirigidos directamente al intendente con una consigna contundente: “Señor Intendente: No queremos edificios en la barranca de San Isidro”.
Según las publicaciones realizadas durante el conflicto, el rechazo llegó además a reunir más de mil adhesiones contra el emprendimiento.
La controversia escaló posteriormente al terreno político. Concejales opositores impulsaron una sesión extraordinaria para discutir el proyecto y buscar frenar su avance. Sin embargo, aquella sesión, realizada a comienzos de julio, cayó por falta de quórum ante la ausencia del oficialismo, tal como informó oportunamente Redacción Norte.
Desde entonces transcurrieron más de dos meses.
Y es allí donde aparece ahora el principal interrogante: ¿qué ocurrió con todas las observaciones e impugnaciones que fueron presentadas durante el procedimiento ambiental?
La página oficial del Municipio continúa ofreciendo información y documentación correspondiente al Proyecto Alvear. Sin embargo, entre la información pública que pudo relevar Redacción Norte no aparece una resolución definitiva que permita conocer con claridad si el Ejecutivo avanzará con la factibilidad ambiental del emprendimiento, si introducirá modificaciones o si las objeciones formuladas terminarán modificando su futuro.
Esto no significa necesariamente que las presentaciones vecinales no hayan sido analizadas o que no existan actuaciones administrativas posteriores dentro del expediente. Lo que sí ocurre es que, hasta el momento, esa eventual respuesta no aparece reflejada de manera clara en la información pública disponible sobre el proyecto.
Y después de la polémica generada, la diferencia no es menor.
¿Qué peso tuvo la participación de los vecinos?
La cuestión excede el destino de un emprendimiento inmobiliario.
El Municipio abrió formalmente una instancia de participación ciudadana. Los vecinos participaron, formularon observaciones y algunos sectores cuestionaron técnicamente aspectos del estudio ambiental.
Por eso, una vez concluido aquel procedimiento, resulta relevante conocer qué incidencia tuvieron esas presentaciones en la evaluación del proyecto.
¿Fueron aceptadas algunas de las observaciones? ¿Fueron rechazadas? ¿Se solicitaron modificaciones al desarrollador? ¿El expediente continúa bajo análisis? ¿El proyecto mantiene las mismas características que tenía cuando fue sometido a consideración pública?
Son preguntas cuya respuesta permitiría despejar buena parte de la incertidumbre que todavía rodea al emprendimiento.
La gestión de Ramón Lanús tiene ahora la posibilidad de transparentar el estado actual del expediente y explicar qué ocurrió después de aquella convocatoria a los vecinos.
El contraste con el discurso sobre la costa
La discusión adquiere además una particular actualidad por las propias políticas que viene promocionando el Municipio.
En los últimos días, la gestión de Lanús volvió a exhibir como uno de sus principales proyectos urbanos la recuperación de la costa de San Isidro.
El Municipio informó el avance de las obras destinadas a conectar Parque del Águila con Alvear y El Río y Puerto Libre, con el objetivo de conformar un corredor peatonal continuo de aproximadamente 907 metros y recuperar sectores para el uso público.
La iniciativa forma parte de una política que la administración municipal presenta bajo conceptos como recuperación del espacio público, protección del entorno y apertura de la costa para los vecinos.
Precisamente por eso, la indefinición pública alrededor del Proyecto Alvear vuelve a resultar llamativa.
No se trata de la misma obra ni corresponde confundir ambos proyectos. Pero los dos debates atraviesan una misma zona particularmente sensible de Martínez y ponen sobre la mesa una discusión más amplia: qué modelo de desarrollo pretende San Isidro para su barranca y su frente costero.
Mientras el Ejecutivo muestra los avances de las obras públicas sobre la costa, vecinos que cuestionaron el emprendimiento privado de General Alvear 1495 continúan sin una definición pública fácilmente accesible sobre el destino del proyecto que motivó su reclamo.
Una polémica que no comenzó con Lanús
Hay además un antecedente importante para entender el conflicto.
El proyecto inmobiliario sobre ese inmueble no nació durante la actual gestión municipal.
Documentación oficial del propio Municipio permite rastrear antecedentes hasta 2018, cuando el predio identificado catastralmente como Circunscripción III, Sección B, Fracción II, Parcela 1a ya había atravesado un procedimiento relacionado con una Urbanización Especial destinada a vivienda multifamiliar.
El dato es relevante porque evita reducir el conflicto a una discusión exclusivamente vinculada con Ramón Lanús.
Sin embargo, es su administración la que actualmente tiene bajo su órbita la tramitación del proyecto y la que deberá definir cómo compatibilizar el desarrollo urbano con las objeciones ambientales y urbanísticas planteadas por los vecinos.
La pelota está ahora del lado del Municipio
El conflicto tuvo prácticamente todas las instancias posibles: publicación del estudio ambiental, participación ciudadana, impugnaciones, recolección de firmas, protestas callejeras y discusión política en el Concejo Deliberante.
Lo que falta conocer públicamente es el desenlace.
Pasaron más de tres meses desde que se abrió el procedimiento ambiental y más de dos desde que el conflicto llegó al Concejo Deliberante. La pregunta ya no es solamente por qué los vecinos cuestionaron el proyecto, sino qué hizo el Municipio con esos cuestionamientos.
La respuesta resulta especialmente importante en momentos en que la gestión de Ramón Lanús busca instalar la recuperación de la costa como una de sus políticas urbanas.
Si el objetivo declarado es ordenar, recuperar y proteger uno de los sectores más valiosos de San Isidro, transparentar qué ocurrió con las objeciones presentadas respecto del proyecto de la barranca parece un paso necesario.
Porque después de meses de polémica, los vecinos ya hicieron públicas sus preguntas. Ahora resta conocer con claridad la respuesta del Municipio.






























