La construcción de un centro de almacenamiento energético sobre la calle Brasil, cerca de la Ruta 26, despertó una fuerte preocupación entre los vecinos de Ingeniero Maschwitz. El proyecto contempla 44 contenedores con baterías de litio y una capacidad de almacenamiento de 200 megavatios hora. Advierten sobre posibles incendios, contaminación, ruidos y falta de información sobre las medidas de seguridad. Mientras crece la campaña para frenar su instalación, ya comenzaron los trabajos preliminares en el predio.
Una creciente movilización vecinal se desarrolla en Ingeniero Maschwitz, partido de Escobar, ante el avance de un proyecto para instalar una planta de almacenamiento de energía eléctrica mediante baterías de litio en las proximidades de sectores residenciales. La iniciativa despertó cuestionamientos por sus posibles consecuencias ambientales y por los riesgos asociados al funcionamiento de este tipo de infraestructura.
La preocupación se tradujo en una campaña de recolección de firmas a través de Change.org, bajo el título “Protejamos Ingeniero Maschwitz de instalaciones peligrosas”, que al 3 de noviembre ya superaba las 2.000 adhesiones verificadas.
La petición fue impulsada por vecinos y reclama la intervención de las autoridades municipales y provinciales para revisar la ubicación del emprendimiento, transparentar los estudios ambientales y garantizar la seguridad de la población.
El conflicto adquirió mayor intensidad después de que el lunes 2 de noviembre comenzaran los trabajos preliminares en el terreno, pese a los cuestionamientos que comenzaron a multiplicarse entre los habitantes de la zona.
Una instalación de 44 contenedores cerca de sectores residenciales
El proyecto, denominado BESS Maschwitz 33 kV, será desarrollado por la empresa Genneia, en articulación técnica con Edenor, y forma parte del programa AlmaGBA, impulsado por la Secretaría de Energía de la Nación.
La instalación está prevista sobre la calle Brasil, entre La Pista y la Ruta Provincial 26, prácticamente en el límite entre Ingeniero Maschwitz y Dique Luján.
De acuerdo con la información difundida sobre el emprendimiento, ocupará un predio de aproximadamente 33.000 metros cuadrados y contará con 44 contenedores de baterías, además de otros ocho destinados a equipos de conversión y transformación eléctrica.
Su potencia nominal será de 40 megavatios, con una capacidad de almacenamiento de 200 megavatios hora, lo que permitiría suministrar energía durante aproximadamente cinco horas.
El objetivo declarado es almacenar electricidad durante los períodos de menor consumo para incorporarla nuevamente a la red cuando aumente la demanda, especialmente durante el verano. Según las autoridades, la iniciativa permitiría mejorar la estabilidad del servicio eléctrico en Maschwitz, Garín y otras localidades cercanas.
Sin embargo, los vecinos cuestionan que una infraestructura de semejante magnitud se ubique cerca de viviendas, en lugar de emplazarse en un sector industrial alejado de áreas residenciales.
Los riesgos de incendio y liberación de gases tóxicos
Uno de los principales motivos de preocupación está relacionado con los riesgos específicos de las baterías de ion-litio utilizadas en sistemas de almacenamiento energético a gran escala.
Aunque esta tecnología permite acumular electricidad sin recurrir a procesos de combustión durante su funcionamiento habitual, las baterías pueden experimentar fallas que deriven en episodios de sobrecalentamiento e incendios.
Uno de los fenómenos más relevantes es la denominada fuga térmica, conocida internacionalmente como thermal runaway. Se produce cuando una celda comienza a elevar descontroladamente su temperatura y desencadena una reacción que puede propagarse hacia otras celdas o módulos.
En determinadas circunstancias, estos episodios pueden generar incendios difíciles de controlar y provocar la liberación de gases inflamables y sustancias potencialmente tóxicas.
También existe el riesgo de acumulación de gases dentro de los contenedores, con posibilidades de deflagraciones, así como de reignición de las baterías incluso después de que un incendio haya sido inicialmente controlado.
Estas características hacen indispensable contar con sistemas de detección temprana, ventilación, separación entre módulos, protección contra incendios y protocolos de emergencia especialmente diseñados para este tipo de instalaciones.
La existencia de estos riesgos no significa que necesariamente vaya a producirse un accidente en Maschwitz. No obstante, la proximidad a sectores habitados convierte la evaluación de seguridad y la capacidad de respuesta ante una emergencia en cuestiones centrales del debate.
Preocupación por el suelo, el agua y los ruidos
Los vecinos también expresaron inquietud por las posibles consecuencias ambientales de un incidente de magnitud.
En caso de incendio, las tareas de refrigeración y extinción pueden requerir importantes cantidades de agua, cuyo escurrimiento debe ser gestionado adecuadamente para evitar que arrastre residuos o sustancias contaminantes hacia el suelo o los cursos de agua.
A esto se suma la preocupación por el funcionamiento permanente de equipos de refrigeración, ventilación y transformadores eléctricos, que podrían generar emisiones sonoras perceptibles desde los inmuebles cercanos.
La petición vecinal menciona expresamente los posibles efectos sobre el suelo, el agua, la vegetación y la tranquilidad del entorno residencial.
En ese contexto, los habitantes de la zona consideran imprescindible conocer las distancias de seguridad previstas, las medidas de contención, los sistemas de monitoreo y los protocolos que deberían aplicarse ante eventuales accidentes.
Los vecinos exigen respuestas y piden reconsiderar la ubicación
En el texto publicado en Change.org, los impulsores del reclamo aclaran que no rechazan el desarrollo de nuevas tecnologías energéticas, sino la elección del lugar donde se pretende instalar la planta.
La campaña exige que se hagan públicos los estudios de impacto ambiental, que se verifique el cumplimiento de la normativa urbanística y de seguridad y que se garantice una instancia de información y participación ciudadana.
También reclama que se evalúe la reubicación del emprendimiento en un sector más adecuado y alejado de las viviendas, así como que no avancen las obras sin las autorizaciones y garantías correspondientes.
La movilización también se trasladó a las redes sociales mediante la cuenta Maschwitz Libre de Litio, creada para difundir información, reunir adhesiones y promover la organización comunitaria.
Qué dicen las autoridades y el estudio ambiental
Según la información difundida por el Municipio de Escobar, el emprendimiento cuenta con autorización nacional para incorporarse al sistema eléctrico y con conformidad provincial para realizar trabajos preliminares.
También se informó sobre una prefactibilidad hídrica y un aval antisiniestral de Bomberos. No obstante, la ejecución de las obras civiles y la puesta en funcionamiento se encuentran sujetas a las licencias y habilitaciones que correspondan.
El estudio de impacto ambiental y social elaborado por la consultora Scudelati & Asociados, fechado en septiembre de 2025, considera que el emprendimiento presenta un riesgo ambiental bajo y contempla medidas de prevención, monitoreo y respuesta ante contingencias.
Entre las previsiones difundidas figuran sistemas de detección de temperatura y gases, mecanismos de protección contra incendios, insonorización de equipos y un muro perimetral de hormigón de tres metros de altura.
Sin embargo, la evaluación presentada por la empresa no elimina la necesidad de controles independientes, información pública y verificación de las condiciones reales de seguridad. Tampoco debe confundirse la autorización para realizar trabajos preliminares con la habilitación definitiva para operar la instalación.
Una discusión que va más allá del suministro eléctrico
El conflicto plantea un debate sobre cómo compatibilizar las inversiones destinadas a mejorar la infraestructura energética con la protección ambiental, la planificación territorial y los derechos de las comunidades que viven cerca de estos emprendimientos.
La necesidad de reducir los cortes de luz y reforzar el abastecimiento eléctrico constituye uno de los argumentos centrales del proyecto. Pero los vecinos sostienen que esos beneficios no deberían alcanzarse sin garantías suficientes sobre la seguridad del entorno.
Con los trabajos preliminares iniciados y una campaña que continúa sumando adhesiones, el reclamo coloca ahora la atención sobre el Municipio de Escobar, los organismos provinciales y la empresa responsable.
La demanda central de los habitantes es que las decisiones sobre una infraestructura de estas características se adopten con información accesible, controles rigurosos y participación de quienes podrían verse directamente afectados.
La campaña de firmas continúa abierta en Change.org y busca que las autoridades reconsideren el emplazamiento de la planta antes de que el proyecto avance hacia su etapa definitiva.




























