El funcionamiento del principal centro de salud municipal de San Isidro quedó nuevamente en el centro de la discusión política. Una investigación publicada durante el fin de semana incluyó el estado del hospital entre los principales cuestionamientos que enfrenta la administración local y puso especialmente el foco en el mantenimiento de sus ascensores.
El Hospital Central de San Isidro volvió a transformarse en uno de los puntos sensibles para la gestión del intendente Ramón Lanús, luego de que durante el fin de semana surgieran nuevos cuestionamientos políticos vinculados con el funcionamiento y mantenimiento del establecimiento.
Una investigación publicada el 29 de agosto ubicó al hospital municipal entre los principales frentes de discusión que enfrenta actualmente la administración de San Isidro, junto con el convenio para contratar personal a través de la UNSAM y la política de tasas municipales.
En el caso sanitario, uno de los puntos concretos señalados está relacionado con el mantenimiento de los ascensores del Hospital Central, una cuestión especialmente sensible en un establecimiento en el que diariamente se trasladan pacientes, personal médico, camillas y equipamiento entre distintos sectores.
Un hospital clave para el sistema de salud de San Isidro
El Hospital Central “Dr. Melchor Ángel Posse” es el establecimiento de mayor complejidad del sistema sanitario municipal.
La propia documentación presupuestaria de San Isidro lo define como el centro al que son derivados pacientes desde el primer nivel de atención para acceder a especialistas, estudios, tratamientos, internaciones o atención de emergencias.
Allí funcionan, entre otras áreas, cardiología, cirugía general, neurocirugía, oncología, terapia intensiva e intermedia, traumatología, neurología, nefrología y diagnóstico por imágenes, además de una guardia activa las 24 horas.
Por esa razón, cualquier inconveniente en la infraestructura del edificio adquiere una relevancia mayor que la de un simple problema de mantenimiento.
El funcionamiento de ascensores, instalaciones eléctricas, equipamiento médico y sectores de internación forma parte de una estructura indispensable para garantizar la circulación interna de pacientes y profesionales.
Las críticas llegan después de dos años de promesas de mejoras
La situación resulta además políticamente incómoda para la administración de Lanús porque el propio intendente había convertido el estado de los hospitales en uno de los ejes de sus críticas contra la gestión anterior.
Al poco tiempo de asumir, Lanús describió un sistema sanitario con importantes déficits de infraestructura y equipamiento y responsabilizó a la administración de Gustavo Posse por años de falta de inversión.
En mayo de 2024 llegó a asegurar que el equipamiento de los tres hospitales municipales era insuficiente, estaba mal mantenido y presentaba un importante nivel de antigüedad.
Dos años después, las críticas comienzan ahora a dirigirse hacia su propia gestión.
Ese cambio en el eje del debate es utilizado por sectores opositores para sostener que, transcurrido un período considerable desde el cambio de gobierno, la administración actual ya no puede explicar cada problema exclusivamente a partir de la denominada “herencia recibida”.
El Municipio anunció inversiones millonarias
La gestión de Lanús, de todos modos, viene anunciando distintas inversiones destinadas a revertir el deterioro que asegura haber encontrado al asumir.
Durante 2025, el Municipio informó una inversión de $4.000 millones en el área de Salud, destinada principalmente a incorporar equipamiento de mayor tecnología y reemplazar aparatos considerados obsoletos.
También se anunciaron obras y mejoras en los tres hospitales municipales y, específicamente en el Hospital Central, la renovación de quirófanos y la incorporación de nuevas torres de laparoscopía, mesas quirúrgicas y otros elementos tecnológicos.
El establecimiento también incorporó una nueva Unidad de Salud Mental con capacidad de internación y otras reformas edilicias.
Es decir que existe una política oficial de inversión en marcha, aunque las críticas recientes plantean el interrogante sobre si esas mejoras son suficientes para resolver las dificultades cotidianas de funcionamiento del hospital.
El mantenimiento, nuevamente en discusión
El punto políticamente sensible aparece justamente allí.
Después de haber hecho del deterioro de los hospitales heredados una bandera de su llegada al gobierno, Ramón Lanús enfrenta ahora cuestionamientos sobre el mantenimiento del principal establecimiento sanitario del distrito.
El planteo adquiere mayor relevancia porque el Hospital Central no es un edificio administrativo común: se trata de una institución que funciona permanentemente y en la que la infraestructura forma parte directa de la atención médica.
Las críticas conocidas este fin de semana pusieron particularmente en discusión la situación de los ascensores, aunque por el momento no encontré documentación pública reciente que permita afirmar que el hospital se encuentre paralizado o que exista una falla generalizada de todos sus servicios.
Del señalamiento a Posse a tener que responder por la gestión propia
Durante los primeros meses de gobierno, Lanús sostuvo que buena parte de los problemas sanitarios que encontraba provenían de años de falta de inversión.
Incluso desde la administración municipal se habló de equipos anticuados, problemas edilicios y dificultades técnicas que afectaban al sistema hospitalario.
La oposición ya había rechazado esa explicación en 2024. El concejal Walter Pérez, integrante de la anterior administración, sostuvo entonces que la gestión de Lanús utilizaba la herencia recibida como argumento frente a problemas que, a su entender, debía comenzar a resolver.
Con más de dos años de administración, esa discusión vuelve a tomar fuerza.
La pregunta que comienza a plantearse es hasta qué punto los problemas que persisten pueden continuar atribuyéndose al estado en que fueron recibidos los hospitales y desde qué momento pasan a ser responsabilidad directa de la gestión actual.
Un nuevo frente para Lanús
La discusión por el Hospital Central se suma a una semana políticamente incómoda para el gobierno municipal.
Durante los últimos días también volvieron a aparecer cuestionamientos por el convenio con la Universidad Nacional de San Martín utilizado para la contratación de recursos humanos y por la política tributaria del Municipio. La publicación que reunió esos planteos señaló precisamente esos tres temas como algunos de los principales focos de controversia alrededor de la administración de Lanús.
En el área de Salud, el Municipio puede exhibir inversiones, incorporación de tecnología y obras realizadas desde 2024.
La oposición, en cambio, comienza a poner el foco sobre la calidad cotidiana de los servicios y el mantenimiento de la infraestructura.
Ese será posiblemente el nuevo terreno de discusión: no solamente cuánto anunció invertir el Municipio, sino cómo funciona efectivamente el Hospital Central para quienes necesitan atenderse todos los días.
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Para esta nota usaría un título incluso un poco más incisivo para redes: “De denunciar el abandono a quedar en el centro de las críticas: cuestionan el estado del Hospital Central de San Isidro”. Ese contraste entre lo que Lanús denunciaba al asumir y lo que le cuestionan hoy tiene más gancho y está respaldado por antecedentes públicos.






























