San Isidro, primero en perder: las cuentas de Ramón Lanús bajo presión

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El municipio encabezó el ranking bonaerense de caída de transferencias provinciales durante el primer semestre de 2026. Recibió un 8,7% menos en términos reales que el año pasado y triplicó la caída promedio de los 135 distritos.

Las cuentas públicas de San Isidro recibieron una señal de alarma que difícilmente pueda pasar inadvertida.

Durante el primer semestre de 2026, San Isidro fue el municipio bonaerense que registró la mayor caída real en las transferencias recibidas de la Provincia de Buenos Aires, según un informe de la consultora PPA elaborado sobre datos oficiales del Ministerio de Economía bonaerense y del INDEC.

La caída alcanzó nada menos que el 8,7% en términos reales respecto del mismo período de 2025, dejando al distrito gobernado por Ramón Lanús en el último lugar del ranking de los 135 municipios de la Provincia.

El contraste con el promedio bonaerense es contundente: mientras las transferencias destinadas al conjunto de los municipios disminuyeron un 2,48% real, en San Isidro el retroceso fue más de tres veces superior.

Y no se trata de un fenómeno aislado de un mes.

Los números muestran que el problema viene manifestándose desde comienzos del año.

Durante el primer cuatrimestre de 2026, San Isidro ya había encabezado el ranking de municipios que más recursos provinciales habían perdido, con una caída real interanual del 9,7%.

Ahora, con los números correspondientes a los seis primeros meses del año, el distrito continúa ocupando el peor lugar de toda la Provincia.

San Isidro perdió incluso frente a sus vecinos

La comparación con otros municipios de Zona Norte tampoco favorece a la administración de Ramón Lanús.

Mientras San Isidro perdió 8,7%, Vicente López registró una caída del 7,2%; Malvinas Argentinas, del 5,6%; y Pilar, del 2,4%.

Escobar, en cambio, consiguió el resultado opuesto: sus transferencias provinciales aumentaron 1,55% en términos reales.

Es decir, frente a un mismo contexto económico provincial, el impacto sobre los municipios de la región fue muy diferente.

Y San Isidro quedó en el peor extremo.

Un dato clave: cayó el coeficiente de San Isidro

Una parte importante de la explicación aparece en el Coeficiente Único de Distribución (CUD), el indicador utilizado para determinar cómo se distribuye entre los municipios una porción sustancial de los recursos provinciales.

Para 2026, el CUD de San Isidro pasó de 1,88093 a 1,78688.

La reducción fue del 5%, precisamente el máximo descenso interanual permitido por la normativa.

El CUD no depende exclusivamente de una decisión política de la Provincia ni puede atribuirse automáticamente a una única medida del gobierno municipal. Su determinación responde a distintos parámetros establecidos por el régimen de distribución.

Pero el resultado concreto para San Isidro es indiscutible: su participación relativa en el reparto disminuyó y el distrito dispone, en términos reales, de menos recursos provinciales que un año atrás.

Menos recursos, el desafío de mantener los servicios

La situación abre ahora un interrogante para la administración municipal.

San Isidro debe sostener seguridad, salud, mantenimiento urbano, infraestructura, higiene, espacios públicos y numerosos servicios municipales en un escenario en el que una de sus fuentes relevantes de financiamiento perdió poder adquisitivo.

La caída tampoco puede analizarse desconectada del contexto general.

Durante el primer semestre de 2026, la Provincia transfirió aproximadamente $2,778 billones a los 135 municipios bonaerenses. Descontada la inflación, significó una reducción global del 2,48% respecto de 2025.

El problema es que San Isidro cayó mucho más que el promedio.

De hecho, solamente 24 de los 135 municipios consiguieron aumentar en términos reales los fondos recibidos.

Y entre aquellos que perdieron, ninguno tuvo una caída porcentual superior a San Isidro.

Una tendencia que ya lleva meses

Existe además otro dato que debería preocupar al gobierno municipal.

La información correspondiente al primer cuatrimestre ya había colocado a San Isidro en una situación particularmente desfavorable.

Entre enero y abril, las transferencias provinciales habían caído 9,7% real respecto de 2025.

Y si la comparación se hacía contra el mismo período de 2023, la caída llegaba aproximadamente al 12%, nuevamente la mayor registrada entre los municipios bonaerenses.

Dos meses después, el cierre del semestre confirma que San Isidro continúa en el fondo de la tabla.

El desafío para Ramón Lanús

Los números no permiten afirmar que San Isidro esté quebrado, ni que la caída de las transferencias sea consecuencia exclusiva de decisiones adoptadas por Ramón Lanús.

Pero tampoco permiten minimizar el problema.

San Isidro es hoy el municipio bonaerense que más recursos provinciales perdió en términos reales respecto del año pasado.

Es un dato objetivo.

Y para una administración que pretende exhibir orden, eficiencia y capacidad de gestión, ocupar el último lugar entre los 135 municipios bonaerenses constituye, como mínimo, una señal que merece explicaciones.

La pregunta que queda abierta es cómo piensa la gestión de Ramón Lanús compensar esa pérdida de recursos sin trasladar el costo a los vecinos y sin deteriorar los servicios municipales.

Porque los números del primer semestre dejaron una fotografía difícil de disimular: mientras la Provincia transfirió menos recursos a casi todos, San Isidro fue el que más perdió.