“Hace cuatro años que lucho por mi hijo”

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Pablo Medina es un claro ejemplo de un hombre que padece la judicialización de su rol paterno-filial. Resiste dentro de un marco de selectividad donde las acciones dilatorias y falsas denuncias de la madre se su hijo se sumaron a la inacción de una justicia de familia que no cesa de sorprender por su ineficiencia.

Entrevistado por Redacción Norte, Medina se muestra indignado pero, a la vez, consciente de la realidad que, como él, padecen muchos padres a quienes se les obstaculiza el vínculo desde las malas prácticas procesales: “En estos más de cuatro años prácticamente no pude tener contacto con mi hijo gracias a la evidente venganza de mi ex pareja por nuestra separación desde el lugar que más me podía doler” agregando que ”al litigio civil por ante la Jueza de Familia Cascallares de San Martín tuve que accionar penalmente contra la madre y parte del equipo técnico psicológico del juzgado”

Diego Dieguez Ontiveros, abogado penalista, quien ha defendido a Medina de las falsas denuncias y patrocina las querellas mencionadas, manifestó: “Las denuncias penales de su ex pareja y la de sus ex suegros fueron desestimadas al poco tiempo de ser hechas atento su falsedad pero provocaron una dilación innecesaria del proceso de revinculación el cual no se ha podido realizar hasta la fecha. Esas y más actitudes obstructivas fueron sistemáticamente denunciadas ante el fuero penal encontrándose esas sí en curso” para agregar que “Medina mismo denunció a la Jueza Cascallares ante Suprema Corte de la Provincia de Buenos Aires ante las dilaciones e incumplimientos procesales que colaboran por acción u omisión con la estrategia de la madre en el proceso”

No es tan anormal esta clase de situaciones en una justicia que no solo da vergüenza en Comodoro Py sino que no sabe dar respuestas a temas tan elementales como el debido contacto entre un padre y su hijo. ¿No sabe o no le interesa?“.

Medina comenta con énfasis: “Somos muchos los padres que padecemos de este síndrome de alienación parental y los jueces parecen estar mirando otra realidad o no quieren asumir sus funciones”

Deambular los estrados de tribunales en busca de justicia puede ser en sí mismo desgastante pero nada se compara, en palabras de Medina, con la imposibilidad de tener un debido contacto con su hijo: disfrutarlo, colaborar en su desarrollo como niño, pre adolescente y como persona en formación.

Dieguez Ontiveros señala: “Existe una gran asignatura pendiente en la temática siendo el caso de Medina testigo de un devenir ilegítimo que produce un daño irreparable en la relación interparental”.

“Seguiré adelante hasta tanto tener un debido contacto con mi hijo: tengo un trabajo formal, concurro a las reuniones de padres, actos escolares, médicos y terapeutas y no poseo restricciones judiciales en lo personal salvo las que surgen de esta gran trampa en la que me han colocado, aprovechándose de la falta de profesionalismo del sistema judicial” para agregar que “He comprobado que la maldad y la mentira muchas veces pueden más que la razón y la verdad pero confío en que pronto todos los responsables serán castigados pero con la ley en la mano, porque eso me diferencia de los otros y será el mejor ejemplo de lucha que le dejaré a mi hijo”.