La multifacética Soledad Silva Fernández deslumbró con su arte del encuentro

La artista brindó en el Concejo Deliberante de San Isidro su espectáculo en el que interpreta a 14 mujeres que expresan momentos de sus vidas, todos cargados de emociones y reflexiones.

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La multifacética actriz Soledad Silva Fernández interpretó el sábado pasado por primera vez en San Isidro una de sus obras más exitosas: “El Arte del Encuentro”.

La representación atrajo a un nutrido público que disfrutó de la posibilidad de vivir una experiencia teatral única y distinta.

Hace cerca de 25 años que esta actriz nacida en Uruguay creó e interpretó una obra en la que se pone en la piel de catorce mujeres distintas.

Pese a que han sido numerosas las representaciones y que como ella cuenta ha cambiado como mujer (ahora ya tiene cuatro hijos), subirse a los escenarios para interpretar esta obra sigue siendo un reto estimulante.

“El teatro para mí es un buen ejercicio para conocerse y conocer al otro, para transformarse. Hay una mejor comprensión de lo humano a través de lo artístico”, dice Silva Fernández que con su destreza para manejar las palabras ya evidencia su otra pasión, la poesía.

 

Silva Fernández interpretó 14 personajes

Con una puesta en escena sencilla compuesta de un pequeño baúl abierto nutrido de objetos y vestimentas y en apenas una hora, cada una de las mujeres que encarnó la actriz repasan un variado abanico de etapas vitales y emociones.

“La idea es que alguien se identifique o se acuerde de otra persona mientras lo ve”, remarca.

La transformación opera en un abrir y cerrar de ojos. El público pasa de contemplar las heridas abiertas de una mujer maltratada a empatizar con una chiquilla española que enamorada pide por la vida de su amante a la Reina Isabel la Católica.

Pese a la diferencia de situaciones y personalidades, todos los perfiles femeninos representados compartieron una misma corazonada: La vida es el arte del encuentro, que fueron repitiendo como si confesaran el descubrimiento de un secreto.

Mensaje que el público en silencio fue digiriendo y que finalmente se transformó en aplauso y ovación sentida.