Antes de la cumbre con la UCR, el socialismo rechazó a De Narváez

La cúpula del partido difundió ayer formalmente sus límites para conformar un frente progresista. Aunque sin nombrarlo excluyó al diputado bonaerense. El GEN de Stolbizer tampoco acepta al empresario.  

La telenovela que protagonizan el radicalismo y el Partido Socialista (PS) en pos de lograr un acuerdo, podría estar descontando sus últimos capítulos. “Sabemos que no todos forman parte de un espacio progresista”, dijeron en el PS en referencia a Francisco de Narváez, quien con seguridad será aliado de la UCR en octubre próximo. Esta semana, los dos partidos más antiguos del sistema político argentino se reunirán para acercar posiciones, pero la ruptura parece inexorable. El GEN de Margarita Stolbizer, otro de los socios, tampoco acepta que el empresario sea parte del Frente Progresista.

El socialismo se reunió ayer en Buenos Aires con el objetivo de definir eventuales alianzas para las elecciones de octubre próximo. Estuvo presente la plana mayor del partido, salvo su presidente, Rubén Giustiniani, quien perdió la pulseada con el gobernador santafesino Hermes Binner y prefirió tomarse vacaciones.

Al finalizar la reunión, el partido emitió un comunicado que no deja mucho lugar a dudas o especulaciones de cara a la reunión que mantendrán el socialismo y los radicales el martes próximo. “Es prioritario para el Partido Socialista insistir en la construcción de un Frente Progresista”, comienza el documento que pide un “programa que permita sostener diálogos y conseguir consensos”.
Esos “consensos” desde ya que incluyen a la UCR y al GEN, pero excluyen, más allá de que su nombre no figure en las dos hojas del documento, al empresario Francisco de Narváez.

“Buscamos un cambio, pero no en cualquier sentido: un cambio hacia adelante para lograr mayor igualdad, mayor autonomía de las personas e inclusión social. Por eso el socialismo sostiene que las sumas resultan buenas sólo si tienen una coherencia de objetivos y de los métodos utilizados para alcanzarlos”, explican al final del comunicado.

“No descalificamos la forma de pensar de otros sectores políticos, que representan una porción respetable del electorado, pero sabemos que no todos forman parte de un espacio progresista”, escribieron en inequívoca referencia a Unión Celeste y Blanco, el partido que lidera De Narváez.

En diálogo con Tiempo Argentino el ex diputado del PS Héctor Polino aseguró que no existieron diferencias a la hora de impugnar la alianza con el empresario que impulsa la UCR.

“No estamos de acuerdo con que De Narváez forme parte del acuerdo, no vamos a ser parte de ninguna alianza con el Peronismo Federal. Ni nacional ni distrital. Hubo unanimidad en este punto”, afirmó el ex legislador al tiempo que sostuvo que continuarán “el diálogo con la UCR, el GEN y Proyecto Sur”.

Puertas adentro del radicalismo cerraron filas y por pedido de Ricardo Alfonsín, ninguno de los dirigentes del partido hablará sobre la relación con el PS, al menos hasta que esta encuentre su final. “Hay que hablar partido con partido. Basta de comunicarse a través de los medios. Las discusiones mediáticas no aportan nada”, les dijo el diputado a los dirigentes radicales.

En el partido de Leandro Alem hay enojo con sus pares socialistas porque entienden que la decisión de Binner se demoró demasiado y eso provocó que el radicalismo se quedara sin postulante propio en Santa Fe, ya que ambos partidos compitieron en la interna abierta del domingo pasado que consagró como candidato a Antonio Bonfatti.

“El acuerdo con Francisco de Narváez implica una concesión al kirchnerismo que no estamos dispuestos a acompañar”, dijeron desde el GEN en otro comunicado, luego de que durante toda la semana pasada hubiera rondas de consulta partidaria en la provincia de Buenos Aires para decidir el futuro de la fuerza en el Frente Progresista.

Según parece, la próxima semana la novela tendrá un final, que muy probablemente dejará disconformes a varios de los actores.

 

Fuente: tiempo.elargentino.com