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"Había un montón de inquietudes que la sensibilidad de la cultura ya no me respondía" |
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En una charla en el programa radial de Redacción Norte, Alvarez nos relató como fueron sus comienzos en la política, qué lo motivó a afiliarse al radicalismo en una época que el partido centenario transitaba por una crisis aguda, cuales fueron los motivos del fracaso del gobierno de la Alianza, y como se encuentra su municipio San Isidro. “Soy nacido en Martínez, en mi adolescencia descubrí una vocación con la música y la cultura. Empecé a escribir, a hacer música, y frecuentaba todos los ámbitos del under porteño de los 80”, cuenta Alvarez a modo de presentación. “Pero empecé a sentir como que había un montón de inquietudes que la sensibilidad de la cultura ya no me respondía”, recuerda Jorge Alvarez cuando rememora los motivos que fueron transformando a un joven adolescente de clase media, amante de distintas expresiones artísticas, en uno de los dirigentes más importantes de la Unión Cívica Radical de San Isidro. Terminaba la década del ochenta y el gobierno de Alfonsín agonizaba entre la hiperinflación y los saqueos a los supermercados. La presidencia se disputaba entre un riojano con patillas que prometía el Salariazo contra un abogado cordobés que explicaba que con un lápiz rojo iba a ajustar las cuentas desfasadas del estado. “Yo tenía 17 años y todavía no podía votar, aunque el bichito de la política ya me había picado y leía revistas de contenido político”, relata Alvarez. -Vos ya te sentías radical en ese momento? -Tu familia era radical? Sus primeros pasos en la política estuvo vinculado a los partidos de izquierda, pero se “aburría muchísimo”. El espíritu dogmático de esos espacios no lo conformaba: “Sentía que estaba como todo dicho, veía a gente que repetía lo mismo y que si yo hacia una pregunta o decía una cosa me miraban medio extraño”, recuerda. A comienzos del año noventa -en vísperas de la era de la convertibilidad- decidió emprender un programa de radio. “Voy a FM Fénix, una radio también de Martínez, y ahí conocí a unos chicos que si estaban ligados al radicalismo, que encontraron una persona que tenía 18 años y unas ganas enormes de hacer cosas y dijeron: “Uh! un pibe que tiene ganas de hacer cosas”(risas) y me empezaron a invitar a reuniones y sentí como que había afinidad”, aseguró. Las revistas de la época como Crisis, El Porteño y Generación (que dirigía Federico Storani) se transformaron en lectura habitual para Alvarez. “Ahí empecé a encontrar un espacio, vinculándome con personas que estaban ligadas al radicalismo, y el 9 de Julio del 90, un año después de la partida del gobierno de Raúl Alfonsín, me afilio al radicalismo”, comenta con un orgullo que no puede ocultar. Su militancia en la UCR de San Isidro lo acercó más a los dirigentes de la vieja coordinadora, que a los seguidores del inolvidable caudillo radical del municipio: “Es un distrito en donde siempre hubo dos tendencias. Una muy localista con un líder político muy carismático como era Melchor Ángel Posse; y yo que me identificaba más con el radicalismo nacional y provincial. Básicamente de Storani, del propio Alfonsín, de Leopoldo Moreau; y bueno empecé a participar desde atrás de todo con gente que siempre se refería a lo que había sido el 83, y bueno yo decía estamos en el 92, 93 ¡vamos para adelante!”. Una vez instalado en el mundo de la militancia comenzó a trazar su propio camino. Por medio de la Juventud Radical recorrió la provincia de Buenos Aires. En el año 96 participó de la conformación de la CTA de San Isidro y se empezó a vincular con organismos de Derechos Humanos. Las inquietudes sociales lo llevaron a crear un apoyo escolar en el humilde Barrio de La Cava: “Invité a un grupo de amigos míos y armamos un grupo con chicos que no tiene ningún tipo de vinculación con la política”. El final del siglo lo encontró con su partido llegando al gobierno, en Alianza con el Frepaso, en una experiencia que frustró a toda una generación de militantes políticos que había dado sus primeros pasos enfrentando al menemismo. “La Alianza quedó entrampada en La Convertibilidad y creo que el final de La Alianza es justamente el día que asume, cuando decide mantener La Convertibilidad. Hay veces que tenés que tomar decisiones que pueden ser dolorosas en un momento pero que te podrían aliviar todo el pesar que terminó sufriendo el pueblo argentino”, admite con un tono autocrítico y agrega: “Del fracaso de De La Rua se pueden hablar 20 mil motivos, yo creo que no estuvo a la altura de las circunstancias. Creo que el Radicalismo no estuvo a la altura de las circunstancias, no estaba formado, no estaba actualizado, y no tenía un programa de gobierno. Era un montón de proyectos aislados sin una conducción, que además no tenia una lectura económica de lo que sucedía en la Argentina y en el mundo. Entonces haya sido De La Rua o Juan Perez quien gobernaba eso iba a terminar mal porque estallaba la situación económica de la Argentina”. En cuanto a la evolución de la UCR desde aquella crisis hasta la actualidad, Alvarez confía en que se abrió una etapa nueva: “Te digo un dato que no es menor. Entre el 2005 y 2007 asumieron lugares protagónicos en las Universidades, en la juventud y en todos los distritos del país, personas que eran hijas de los que habían militado en el 83, chicos de 20 años, que empezaron a ocupar espacios, cuando al partido peor le iba estaba apareciendo gente joven, esta cuestión biológica es la que siempre ha permitido que el partido no se muera”, asegura. “Yo milito con Federico Storani –continua Alvarez-, soy amigo personal de él, amigo de Leopoldo (Moreu), yo creo que son dirigentes que a veces la sociedad no le perdona ciertas acciones. Para mi son tipos brillantes pero no son el futuro. Pero hay que tener en cuenta que no vamos a construir el futuro en contra de ellos, porque no es el objetivo nuestro. Hay que construir el futuro con una agenda que tenga que ver con nosotros como generación, que tenga que ver con los desafíos de nuestra generación pero sobre todo que tenga que ver con el mundo que nos toca vivir y que nos va a tocar vivir”, explica. Por último, Alvarez se refirió a su municipio San Isidro y al gobierno del actual Intendente, Gustavo Posse: “Es una administración que tiene un objetivo cumplido, en términos de que es eficaz, que se caracteriza por no gastar mas de lo que recauda, y que cumple con los servicios. Pero eso significaría un 10 para otra época, creo que para esta etapa es una administración que le falta modernizarse, que necesita imperiosamente dar un salto al siglo 21”, puntualiza. Ante la pregunta sobre si le gustaría una candidatura de Gustavo Posse a la gobernación, Alvarez respondió que podría ser “es un buen candidato”. Aunque aclaró que es fundamental que “los políticos comprendan la era del conocimiento, que entiendan que la pirámide del conocimiento cambió. En las sociedades antiguas, los viejos eran los que mas sabían, porque la vida era previsible y con los años aprendías. Hoy esa pirámide cambió, comprás un teléfono y tu hermano menor o tu hijo te dicen esto se hace así, porque la pirámide del conocimiento cambio, yo quisiera que haya políticos que entiendan eso y nos lleven al mañana”. -Y el Intendente de San Isidro expresa esos valores? Así, con palabras claras, el concejal Jorge Alvarez concluyó la primer entrevista de un nuevo espacio en Redacción Norte que decidimos llamar: Lado B. La otra cara o el rostro completo, de los proganistas de la vida política de nuestra zona norte. Fuente: RedaccionNorte.com.ar
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