El Concejo Deliberante de Avellaneda aprobó ayer en su primera sesión ordinaria con el nombre de “Estela Carlotto”, una nueva plaza que se erigirá en los terrenos del ex Mercado del Abasto. Acompañaron la medida los bloques del PJ, FpV, Acuerdo Cívico y Social y Unión Celeste y Blanco, mientras que el Pro fue la única fuerza que la rechazó por “cuestiones ideológicas”.
El debate sobre la creación de una plaza y el bautismo con el nombre de la titular de Abuelas de Plaza de Mayo, Estela de Carlotto, fue lo más importante de lo tratado en primera sesión ordinaria del año del Concejo Deliberante de Avellaneda desarrollada ayer viernes.
La iniciativa fue presentada por el oficialismo, que propuso bautizar como “Estela de Carlotto” a la plaza que se emplaza en el sitio donde hasta el año pasado funcionaba el Mercado de Abasto, en homenaje a una vida de lucha buscando a sus nietos apropiados y por la lucha en favor de la identidad.
La decisión ya había sido anunciada por el intendente, Jorge Ferraresi, en la apertura de sesiones ordinarias y en una reunión mantenida entre el Alcalde local con la titular de Abuelas de Plaza de Mayo se lo había anticipado..
El PRO ya había adelantado previamente a la sesión que se abstendrá al votar la propuesta por “una cuestión ideológica”.
La decisión del PRO Avellaneda, se asemeja en su concepción ideológico-política, a la cuestionada actitud del concejal platense del mismo sello, Julio Irurueta, quien –como se informó- agravió el Nunca Más, símbolo de la memoria contra las aberraciones de la última dictadura militar, al apropiarse de su tipografía para chicanear al oficialismo, con la frase “Ni un K, Más”
El macrismo sumó en las últimas horas, además, otro polémico nombramiento fuertemente cuestionado desde la oposición porteña, con la designación de Nelly Arrieta de Blaquier como embajadora cultural de la Ciudad Autónoma. Desde el kirchnerismo, Francisco Tito Nenna y desde Proyecto Sur con Fabio Basteiro, repudiaron el nombramiento de la dueña de la empresa Ledesma, “dedicada a la comercialización de papel y azúcar, firma que durante la última dictadura apoyó el genocidio, prestando incluso sus instalaciones; entregando listas negras y apoyando económicamente al terrorismo de Estado”.
En el ingenio azucarero Ledesma funciono uno de los 60 centros clandestinos de la Dictadura, y se hizo tristemente conocido en la denominada “Noche del Apagón”, cuando se provocaron cortes de luz con el fin de secuestrar estudiantes; gremialistas; militantes políticos y sociales y dirigentes políticos y trabajadores, entre ellos, unos 78 obreros del Ingenio y el médico radical Luis Aredes, el intendente hasta el Golpe de Estado que había osado –por primera vez- cobrarla tasas al Ingenio y estudiar las enfermedades que producía.
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