Especialistas en marketing político anticipan cómo será la futura campaña presidencial. Las condiciones de los actuales candidatos, las nuevas herramientas electrónicas, las preferencias del electorado y el financiamiento.
“Ningún político argentino utiliza bien las nuevas herramientas de propaganda”, coinciden en indicar publicistas y especialistas en marketing político. Aunque la falta de dinero incide, en la mayoría de los casos se trata de una incapacidad para explotar de forma debida las nuevas tecnologías de la comunicación.
Hablamos de las páginas web, los blogs y las redes sociales que se consumen por internet y complementan los modos tradicionales de la gráfica, los spots de TV, las recorridas territoriales, los discursos y el cuidado de la imagen.
Los especialistas afirman que Francisco de Narváez y Mauricio Macri son quienes han utilizado en mayor medida las flamantes herramientas, aunque todavía no han sabido explotarlas en toda su dimensión. Margarita Stolbizer, titular del GEN, parece estar en la búsqueda. Elisa Carrió cuenta con un joven equipo que le ha armado una base de propaganda, pero hasta el momento la dirigente no ha demostrado un interés real. Su principal herramienta continúa siendo la persuasión a través de su imagen y oratoria.
Después están los que se encuadran en estructuras partidarias formales, como Néstor Kirchner, Eduardo Duhalde, Ricardo Alfonsín y Julio Cobos. Todos ellos se han mostrado hasta al momento afianzados en las formas tradicionales.
Los especialistas consultados coinciden en indicar que en estas épocas despreciar alguna de las tantas formas de comunicación, nuevas y viejas, es una forma suicida de lanzarse como candidato.
“Lo peor que un político puede hacer es negarse a participar, aunque sea un programa de entretenimientos; el tema es cómo aparece, si aprovecha esos cinco mi-nutos para decir y mostrar lo que quiere”, afirma Rubén Morales, publicitario y do-cente de la Universidad del Salvador.
Respecto de internet, afirman que si bien no genera una incidencia real en votos, otorga mayores vías de comunicación. Un ejemplo son las redes sociales, que en un principio eran utilizadas por adolescentes, pero que ahora han sido apropiadas por sectores de adultos de 30 a 45 años.
Llegar a estos grupos, que en muchos casos no consumen los canales tradicionales, como informativos o programas políticos de TV, no leen diarios y no escuchan programas periodísticos por la ra-dio, es una tarea necesaria.
“No es sólo abrir vías, sino trabajarlas bien”, asegura al respecto el consultor en campañas políticas y director de la agencia de publicidad Persuasión, Martín Baintrub.
Hoy, todos los políticos con aspiraciones tienen su página web, su blog y su facebook.
Algunos utilizan también la comunicación por twitter y se animan a participar de programas, televisivos o radiales, vinculados con el show, el es-pectáculo y la diversión.
Pero, tal cual indican los especialistas, en la mayoría de los casos todavía no en-tendieron cómo se hace.
“Internet o los programas de entretenimientos muestran más al candidato, lo dan a conocer a un público independiente. Pero, a su vez, lo exponen más, por eso hay que tener cuidado en la forma en que se muestran”, afirma Augusto Erbin, di-rector de webpoliticas.com. Por eso, su-giere que una buena campaña, moderna, debe empezar cuanto antes, aun cuando el candidato no haya blanqueado de forma pública sus aspiraciones.
“Cuanto antes empiecen, más tiempo tendrán para equivocarse, para entender los nuevos medios, afianzarse y estar preparados para la campaña real”, reafirma.
Tener un blog es fundamental, porque permite mostrar al candidato desde un lugar más íntimo. Sin embargo, la mayo-ría publica información como si se tratara de una gacetilla tradicional de prensa, y la gente que se acerca pierde el interés, porque se le habla en otro lenguaje. Con twitter pasa algo similar. Es una publicación corta, directa, que puede ser muy poderosa o totalmente intrascendente, de acuerdo a cómo se la utilice. “Uno de los errores más comunes es que los personajes tienden a equivocarse y mezclar cuestiones banales que terminan aburriendo; la consecuencia es que te dejan de seguir aquellos que estaban interesados. Otros publican muy seguido y terminan cansando”, explica Erbin. “De Narváez en la última campaña lo utilizó al extremo y terminó sofocando, igual sucedió con Gabriela Michetti”, agrega.
Jorge Vázquez, publicista de la vieja escuela, que trabajó en las campañas de varios ex presidentes, cuenta que “los candidatos no son gente dócil, tienen convicciones fuertes”.
“Carlos Menem era muy responsable, conocía a todos por su nombre, pero costaba hacerle leer un libreto, a él le gustaba improvisar hasta en los spots”, refiere Vázquez. “Duhalde era el más profesional, pero como no tenía carisma no había que sobrecargarlo. Felipe Solá corregía todo lo que hacíamos, era muy difícil para entender. Y en el caso de Raúl Alfonsín, bueno, fue una campaña muy trascendente, muy especial”, recuerda.
Aunque los candidatos no lleguen a explotar todas las herramientas disponibles, la campaña 2011 los mostrará en formatos menos vinculados con lo político y más al cotidiano del también “modernizado” electorado.
Fuente: LaTecla.info